Hay que tener muy claro qué se puede hacer y, sobre todo, qué NO se debe hacer con el vibe coding. Últimamente veo a mucho docente jugando a ser desarrollador, pidiéndole a la IA que le monte «aplicacioncitas» web que recogen nombres de alumnos, notas, o peor aún, datos de pacientes para casos clínicos. Os lo voy a decir con la misma sutileza con la que quito un esparadrapo: si usas IA para crear una app con datos sensibles, no blindas la ciberseguridad (porque la IA, por muchas «buenas vibras» que tenga, no te configura un servidor seguro por defecto) y hay una brecha de datos… el culpable eres TÚ. Tú eres el garante de esa información. A ti es a quien le va a caer todo el peso de la Agencia Española de Protección de Datos (nuestro Imperio Galáctico particular), no a Sam Altman. La ignorancia técnica no te exime de la responsabilidad civil.
¿Significa esto que debemos meter la IA en carbonita y olvidarnos del tema? Ni de broma.
Hay una manera brillante, segura y tremendamente sencilla de usar el vibe coding para optimizar nuestro trabajo docente sin jugarnos la hipoteca: crear recursos didácticos interactivos en formato HTML abierto y estático. Archivos que solo muestran información, que viven en el navegador del alumno, que no tienen bases de datos detrás y que no recogen ni comprometen absolutamente nada. Pura pedagogía encapsulada. Este es el camino.
En el mundo del desarrollo, el vibe coding es básicamente programar utilizando lenguaje natural mediante una IA. Tú no escribes las etiquetas HTML ni los scripts de JavaScript; tú te pones el casco de Mandaloriano, y le das las coordenadas exactas al droide astromecánico (ChatGPT, Claude, Gemini) para que él haga el trabajo sucio.
Nosotros ponemos el cerebro, la pedagogía y la ética; la IA pone el pico y la pala.
Para que veáis que no os vendo la moto, mirad este recurso sobre los Fundamentos Físicos de los Rayos X que he montado: Échale un ojo aquí. Es interactivo, es visual y, lo más importante, no pide ni guarda un solo dato.
Minicurso de supervivencia: Cómo hacer Vibe Coding con perspectiva tecnopedagógica
Para que la IA no os devuelva una web sacada de Geocities en 1998, hay que saber pedir. El secreto de un buen diseño instruccional con IA no está en pedirle «una web sobre anatomía», sino en darle un prompt (una instrucción) estructurado como si fuera el acero Beskar de nuestra armadura.
Aquí tenéis el esqueleto de un prompt eficaz:
Copiáis el código que os escupe la IA, lo pegáis en el bloc de notas, lo guardáis como mi_clase.html y ¡boom!, magia potagia. Ya tenéis un recurso web funcional, seguro y ético que podéis subir a Moodle o mandar por correo.
A ver, seamos socráticos por un momento: «solo sé que no sé programar». Es evidente que a más dominio técnico tengas sobre HTML, CSS y la lógica de programación, mejores resultados vas a obtener. Si sabes diferenciar un <div> de un <span>, podrás afinar el tiro, corregir bugs tontos y pedirle a la IA modificaciones mucho más quirúrgicas (como si estuvieras suturando con hilo de seda del 0.0 en lugar de usar grapas de ferretería).
PERO (y este «pero» es más grande que mi cansancio en un turno de 12 horas), no es estrictamente necesario saber programar para obtener resultados educativos brutalmente buenos.
Al final del día, el bisturí no hace al cirujano. Lo que convierte un trozo de código en una experiencia de aprendizaje válida es tu conocimiento pedagógico. Si sabes cómo aprende el cerebro, si sabes estructurar la información y plantear preguntas que generen conflicto cognitivo, el vibe coding en HTML te va a dar un material excelente sin que hayas tenido que teclear un solo punto y coma.
La tecnología está ahí para quitarnos el trabajo aburrido y dejarnos tiempo para lo verdaderamente importante: pensar, enseñar y, de vez en cuando, tomar un café decente en la sala de profesores antes de volver al caos.
Probadlo. Trastead. Romped el código (mientras no tenga datos reales). Como diría el maestro Yoda: «El mayor maestro, el fracaso es».
Nos vemos en la próxima guardia. Que la Fuerza (y la cordura) os acompañe.
