Guerra híbrida y sanidad: por qué los servicios de emergencias deben empezar a prepararse
Cuando pensamos en amenazas para un sistema sanitario, solemos imaginar catástrofes naturales, accidentes masivos o, como mucho, un atentado terrorista clásico. Pero hay un concepto que lleva años ganando peso en los círculos militares y de seguridad, y que empieza a asomar también en la literatura médica: la guerra híbrida.
Un artículo reciente publicado en el American Journal of Emergency Medicine (Granholm, Tin y Ciottone) plantea una idea incómoda pero necesaria: los hospitales, los servicios de emergencias médicas (SEM) y la atención prehospitalaria pueden ser objetivos directos de este tipo de conflicto, no solo daños colaterales.
¿Qué es exactamente la guerra híbrida?
La guerra híbrida no es un tipo de arma ni un escenario único, sino una combinación deliberada de amenazas: guerra convencional, guerra irregular, terrorismo, criminalidad organizada, ciberataques y tecnología disruptiva como los drones. Lo que la hace especialmente peligrosa es que se mueve en la llamada «zona gris»: ese espacio ambiguo entre la paz y la guerra abierta, donde no siempre está claro quién ataca, con qué intención, ni si lo ocurrido debe gestionarse como un delito, un accidente o una agresión de un actor estatal.
Esa ambigüedad no es un efecto secundario: es la estrategia. Cuanto más difícil resulta atribuir un ataque, más difícil es también activar una respuesta coordinada y contundente.
Not war, not terrorism, the impact of hybrid warfare on emergency medicine-
Granholm, F., Tin, D., & Ciottone, G. R. (2022). Not war, not terrorism, the impact of hybrid warfare on emergency medicine. American Journal of Emergency Medicine, 62, 96–100. https://doi.org/10.1016/j.ajem.2022.10.021
El personal sanitario somos objetivo
El artículo señala algo que como docentes y profesionales de emergencias deberíamos tener muy presente: debilitar el sistema sanitario de un país es una forma eficaz de desestabilizar a toda su sociedad. Si el sistema de salud falla, la población pierde confianza en las instituciones, la capacidad de respuesta ante otras crisis se reduce, y el efecto psicológico sobre la sociedad es enorme.
Dentro de la sanidad, la atención prehospitalaria y los servicios de urgencias son los eslabones más expuestos, precisamente por su papel de primera respuesta ante cualquier tipo de crisis.
mmm... ¿Cómo nos preparamos?
Aquí está, para mí, la parte más útil del artículo desde el punto de vista formativo: los autores no proponen inventar protocolos nuevos para cada amenaza híbrida imaginable. En su lugar, defienden un enfoque de «todo riesgo» (all hazards), apoyado en marcos ya existentes como el de la Medicina de Contraterrorismo (CTM), reforzando tres pilares:
- Conciencia situacional: entender el contexto y detectar señales de alerta temprana.
- Preparación y planificación: adaptar los planes de emergencia ya existentes para contemplar escenarios combinados (por ejemplo, un ciberataque a los sistemas de comunicación coincidiendo con una agresión física).
- Coordinación multiorganizacional: ningún servicio puede afrontar esto en solitario; requiere coordinación entre sanidad, protección civil, fuerzas de seguridad y gestores de infraestructuras críticas.
mención especial a T.s en coordinación de emergencias y técnicos en emergencias sanitarias como resto de profesionales de prehospitalaria
Este tema conecta de lleno con contenidos que trabajamos en el ciclo: la gestión de riesgos no convencionales, la coordinación interinstitucional ante escenarios de atribución ambigua, la protección de infraestructuras críticas y la robustez de los sistemas de comunicación de emergencia frente a interrupciones (ciberataques incluidos).
Es un buen recordatorio de que la formación en emergencias no puede quedarse anclada en los riesgos «de siempre». El panorama de amenazas cambia, y con él debe evolucionar también cómo entrenamos a quienes coordinan la respuesta.
UNA REFLEXIÓN DESDE LA PRÁCTICA PREHOSPITALARIA
Leyendo este artículo no he podido evitar pensarlo desde mi propia experiencia en emergencias. Cuando salimos a un aviso, nuestra cabeza está entrenada para valorar riesgos muy concretos: la escena, el mecanismo lesional, la seguridad del equipo. Lo que este artículo plantea es un tipo de riesgo distinto, más difuso, para el que ninguna de nuestras checklist habituales está pensada: ¿qué pasa si la propia infraestructura que sostiene nuestra respuesta —las comunicaciones, la energía, los sistemas de gestión de pacientes— es el objetivo?
Durante mucho tiempo hemos dado por hecho que la sanidad, por su propia naturaleza, queda «al margen» del conflicto. La evidencia que arrojan los datos de Ucrania desmonta esa idea de raíz: los hospitales, las urgencias y la atención primaria no son daños colaterales, sino objetivos elegidos. Y aunque trabajemos lejos de un escenario de guerra convencional, el ciberataque a un hospital cercano —algo mucho más plausible en nuestro entorno— puede generar exactamente el mismo efecto de saturación en cascada que describen los estudios: ambulancias desviadas, tiempos de espera disparados, pacientes que se van sin ser atendidos.
Esto me lleva a una conclusión que comparto con los autores: no necesitamos reinventar la rueda, pero sí necesitamos ampliar el marco mental con el que entrenamos a los futuros técnicos y sanitarios de emergencias. La resiliencia operativa no depende solo de saber actuar ante una víctima, sino de saber sostener la asistencia cuando falla todo lo que damos por garantizado: la comunicación por radio, el acceso al historial, la coordinación entre servicios. Formar en esto no es alarmismo, es la misma lógica de la medicina de catástrofes aplicada a un tipo de amenaza que, nos guste o no, ya forma parte del panorama.
BIBLIOGRAFÍA
Granholm, F., Tin, D., & Ciottone, G. R. (2022). Not war, not terrorism, the impact of hybrid warfare on emergency medicine. American Journal of Emergency Medicine, 62, 96–100. https://doi.org/10.1016/j.ajem.2022.10.021
Tin, D., Barten, D. G., Granholm, F., Kovtonyuk, P., Burkle, F. M., & Ciottone, G. R. (2023). Hybrid warfare and counter-terrorism medicine. European Journal of Trauma and Emergency Surgery, 49(2), 589–593. https://doi.org/10.1007/s00068-023-02230-y
Barten, D. G., Tin, D., Granholm, F., Rusnak, D., van Osch, F., & Ciottone, G. (2023). Attacks on Ukrainian healthcare facilities during the first year of the full-scale Russian invasion of Ukraine. Conflict and Health, 17, Article 57. https://doi.org/10.1186/s13031-023-00557-2
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