El profesor/a define el "QUÉ" y el "PARA QUÉ" (la pedagogía), y la IA resuelve el "CÓMO" (la tecnología).
Un Compositor de Software no es un programador. No pica código, no busca errores de sintaxis y no necesita saber qué es una variable, entre otros tecnicismos.
Un Compositor de Software es el dueño de la visión y la lógica pedagógica.
El Programador (La IA/Arquitecto): Es la orquesta. Tiene la capacidad técnica, conoce los instrumentos y sabe ejecutar las notas a la perfección. Pero sin partitura, permanece en silencio.
El Compositor (El Profesor): Escribe la partitura. Define el ritmo, la intensidad, el inicio y el final. Sabe qué emoción o conocimiento quiere despertar en la audiencia (los alumnos).
Cuando un profesor asume el rol de Compositor, deja de depender de herramientas genéricas y empieza a crear soluciones exactas para sus problemas de aula.
Se le pide a los docentes que estructuren su pensamiento pedagógico de forma tan clara que una máquina pueda ejecutarlo.
Para llevar esto a la práctica, es importante que interacciones con alguna inteligencia artificial como Gemini, Claude Sonnet, Copilot o chat GPT entre otras. En esa interacción es clave que reflejes con exactitud qué quieres y cómo lo quieres.
A continuación te dejo un ejemplo estándar de prompt; para que puedas trabajarlo con la IA de tu elección. Recuerda pedirle a la IA el prompt final. Este prompt final debes de añadirlo a algunos de estos programas: Antigravity o VisualCode Studio.
Bien es cierto que la propia interacción con la IA te lo puede crear, pero no suele ser un código robusto.
Si quieres usar tu creación en modo no local, puedes subirlo a GitHub.
A continuación te dejo un Chat Box creado por mí, Código Vital, tu asistente para la composición del Software.