No vengo a sentar cátedra ni a buscar el like fácil. No vengo a soltar datos para inflar el ego, ni a provocar polémicas estériles. Vengo simplemente a reflejar mi percepción de la realidad, sin condimentos y sin más acritud de la estrictamente necesaria. Porque la realidad, como el asfalto, a veces raspa.
Si has aterrizado aquí, quizás esperes el típico blog sanitario aséptico. Ya sabes, ese tipo de contenido que huele a desinfectante sonrrosado y corrección política. Pero si me conoces, o si te quedas lo suficiente, verás que esto corre sobre otro sistema operativo.
Mi configuración base: Críticos y Urgencias
Que nadie se equivoque: mi interés por los Cuidados Críticos y las Urgencias no es una actualización reciente. Venía preinstalada en mi firmware desde que era una estudiante en la carrera. Mientras otros buscaban la tranquilidad de una consulta, yo buscaba la complejidad del paciente inestable.
Desde entonces, me he dedicado a farmear experiencia formándome y trabajando incansablemente en esa área. He navegado por todas las esferas, tanto en el ámbito privado como en el público, porque la enfermedad no entiende de titularidades ni de gestores.
He pasado por las trincheras de las urgencias hospitalarias —con su triaje, su sala de críticos y la «carpintería» de traumatología con su respectiva cirugía menor— y también he patrullado la Atención Primaria. Pero mi espectro es más amplio. He gestionado el caos en Dispositivos de Riesgo Previsible, tanto con las botas puestas dando asistencia, como en el papel de Coordinadora, intentando orquestar la seguridad cuando miles de personas se juntan. Y, por supuesto, he asumido la responsabilidad de las intervenciones de emergencias como Jefa de Equipo. Ahí es donde la teoría se acaba y el liderazgo se pone a prueba de verdad.
El asfalto y el Beskar
A pesar de haber tocado todos esos palos, mi verdadera esencia, mi kernel, siempre ha sido y será la prehospitalaria.
Hay algo casi místico en la calle. Es la búsqueda de la precisión en medio del caos. Es saber que, fuera de los muros seguros del hospital, solo tienes a tu equipo, tu mochila y tu cerebro. Es sentir el peso del Beskar bajo el amparo del rocío de la madrugada, sabiendo que, aunque la galaxia sea un lugar hostil, tú estás ahí para intentar poner orden en la entropía. La calle es dura, te expone y no perdona. Y os aseguro que te cambia la visión de todo.
De "El Botiquín" a SanidadEdTech: La compilación del proyecto
Este sitio no nació ayer. Lo que estás viendo es la evolución de lo que comenzó siendo «El Botiquín de Emergencias», mi humilde e-portfolio docente. Pero el software se actualiza, y las personas también.
SanidadEdTech es el resultado de esa mutación. Ha evolucionado a un espacio de divulgación y conocimiento compartido porque, sencillamente, no soy la misma persona que comenzó en la docencia hace 7 años, ni la misma enfermera que se puso el pijama hace 10.
Cuando empecé a dar clases en Formación Profesional, me encontré un desierto. No tenía apenas referentes en la formación reglada, ni materiales que conectaran con la realidad que yo vivía como enfermera en una ambulancia. Así que hice lo que cualquier friki haría: fabricármelos yo misma.
Aquí vuelco lo que soy y lo que creo que debe ser la formación sanitaria del siglo XXI.
Siento que cada vez que alguien me dice con retintín: «Pero… ¿tú siendo enfermera te dedicas a esto?», es un motivo más para visibilizar las distintas áreas donde debemos aportar. La enfermería no es estática, es dinámica. Es filosofía, es tecnología y es acción.
Así que, bienvenidos a mi nave. No prometo un viaje tranquilo, pero sí os prometo que será interesante.
Este es el camino.
